domingo, 19 de abril de 2009

La realidad ya no es necesaria verdad

Anoche los minutos masticaban la realidad con la boca abierta

Dejándome entrever los sabores de la agonía

El capricho del impulso animal sin dueño ni correa

Masticar y digerir

Y deleitarme con el espectáculo, echada en una mesa con una almohada entre las piernas

Hacer de su placer mío

Y saciar mi sed con sus jugos ácidos que rojos escurren

Y saciar mi hambre mordiendo de a poquitos la innecesaria realidad

Poco a poco tu recuerdo...

Poco a poco tu recuerdo se esfuma

Se lo lleva el soplo de un desconocido a la distancia

Tu recuerdo vuela, baila al cielo

Tu olor ya no lo recuerdo

El otoño ha traído nuevos aromas, pero que más da si estoy resfriada

La luz de tus ojos quedará indeleble en mi memoria,

la recojo por pedazos en destellos que se desvanecen por las tardes de abril

Tu sonrisa y los penetrantes colores de tu alma también andan deambulando por aquí, quizás lo estarán por siempre. Sí, quizás.

¿Por qué los poemas...?

¿Por qué los poemas más hermosos se posan en la cabecera de mi cama a mitad de la noche, segundos antes de rendirme al coqueto mundo de mis sueños?


Una vez ahí mi cuerpo de disuelve en las coordenadas que unen nuestras mentes. Lucidez.

martes, 24 de febrero de 2009

UNO APRENDE

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, 

y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... 

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. 

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. 

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. 

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla. 

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual. 

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. 

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios, multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...


Jorge Luis Borges

jueves, 8 de enero de 2009