domingo, 19 de abril de 2009

La realidad ya no es necesaria verdad

Anoche los minutos masticaban la realidad con la boca abierta

Dejándome entrever los sabores de la agonía

El capricho del impulso animal sin dueño ni correa

Masticar y digerir

Y deleitarme con el espectáculo, echada en una mesa con una almohada entre las piernas

Hacer de su placer mío

Y saciar mi sed con sus jugos ácidos que rojos escurren

Y saciar mi hambre mordiendo de a poquitos la innecesaria realidad

Poco a poco tu recuerdo...

Poco a poco tu recuerdo se esfuma

Se lo lleva el soplo de un desconocido a la distancia

Tu recuerdo vuela, baila al cielo

Tu olor ya no lo recuerdo

El otoño ha traído nuevos aromas, pero que más da si estoy resfriada

La luz de tus ojos quedará indeleble en mi memoria,

la recojo por pedazos en destellos que se desvanecen por las tardes de abril

Tu sonrisa y los penetrantes colores de tu alma también andan deambulando por aquí, quizás lo estarán por siempre. Sí, quizás.

¿Por qué los poemas...?

¿Por qué los poemas más hermosos se posan en la cabecera de mi cama a mitad de la noche, segundos antes de rendirme al coqueto mundo de mis sueños?


Una vez ahí mi cuerpo de disuelve en las coordenadas que unen nuestras mentes. Lucidez.