Anoche los minutos masticaban la realidad con la boca abierta
Dejándome entrever los sabores de la agonía
El capricho del impulso animal sin dueño ni correa
Masticar y digerir
Y deleitarme con el espectáculo, echada en una mesa con una almohada entre las piernas
Hacer de su placer mío
Y saciar mi sed con sus jugos ácidos que rojos escurren
Y saciar mi hambre mordiendo de a poquitos la innecesaria realidad