Él si era libre.
Yo, de niña viajaba dando vueltas por el mundo señalando con mi dedo índice la redonda pelota azul de mi mapa mundi. Delineaba con la vista el contorno de paises que no podía pronunciar. Cerraba mis ojos e imaginaba el olor del viento en Finlandia, las hojas en Islandia, la lluvia helada en Groelandia, caminos desiertos más al sur.
Él, mientras tanto, dibujaba su propio mundo. Delineaba a punta de lápiz su próximo destino, un país enigmático divisado en lo más recóndito de sus sueños.
Él si era libre.
Yo, de niña viajaba dando vueltas por el mundo señalando con mi dedo índice la redonda pelota azul de mi mapa mundi. Delineaba con la vista el contorno de paises que no podía pronunciar. Cerraba mis ojos e imaginaba el olor del viento en Finlandia, las hojas en Islandia, la lluvia helada en Groelandia, caminos desiertos más al sur.
Él, mientras tanto, dibujaba su propio mundo. Delineaba a punta de lápiz su próximo destino, un país enigmático divisado en lo más recóndito de sus sueños.
Él si era libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario